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Los Dolphins Del 2012 Nos Dejan Buen Sabor De Boca

Posted Jan 9, 2013

Se compitió al tú por tú con los grandes y se le ganó a varios equipos bien armados.


A pesar del último partido de la temporada regular, los Miami Dolphins nos dejan otra temporada para recordar con muchos aspectos positivos, y una que evaluaremos en un futuro como el inicio de otra etapa grande para esta franquicia.

Hablar de Super Bowl o de campeonatos en este momento no es apropiado, pero lo que sí se vale decir es que este equipo tiene el rumbo correcto.

La temporada 2012 fue una montaña rusa, a veces arriba, a veces abajo, pero todo a máxima velocidad. Desde un partido inicial en el que se estuvo compitiendo a la par con los Houston Texans, uno de los tres mejores equipos de la Conferencia Americana, hasta que vinieron tres intercepciones a pases desviados que nos dejaron perplejos en ese momento, pero que descubrimos en el transcurso de la campaña que ésa era una fortaleza de los Texans.

De inmediato, estos Dolphins respondieron con un partido completo del quarterback novato Ryan Tannehill y en especial del corredor Reggie Bush para apalear a los Oakland Raiders, que si bien es un equipo de media tabla hacia abajo, no deja de ser uno de los rivales más respetados históricamente en el Sur de Florida.

No podíamos esperar que el resto del año fuera como ese duelo, y Tannehill mostró su novatez ante los Jets. Fueron dos derrotas consecutivas, ante Nueva York y ante los Arizona Cardinals, que dejaron esa sensación de que Miami debió haber salido victorioso y que al final de la campaña pesaron para buscar un boleto a la postemporada. Pero así es la NFL y lo importante es aprender a ganar esos encuentros.

Si en esos dos cotejos se notó una clara mejoría en términos generales, lo que siguió fue el resultado al esfuerzo colectivo con tres valiosas victorias sobre los Cincinnati Bengals (equipo que estuvo en los playoffs), sobre los St. Louis Rams (un cuadro que le ganó y empató con San Francisco y repartió triunfos con Seattle) y los Jets (un partido divisional como visitante ante un conjunto que en ese momento lucía competitivo).

Quizá los jóvenes Dolphins perdieron un poco de concentración en ese momento o vino un exceso de confianza. Entonces llegó otra derrota que se sintió que no debió ocurrir ante los Indianapolis Colts, seguida del peor partido del año ante los Tennessee Titans y la moral quedó tan dañada de ese duelo que se trasladó cuatro días después en un jueves por la noche ante los Buffalo Bills, que aunque se reaccionó al final no fue suficiente.

Con 4-6 en ese momento y el resto del calendario en diciembre brutal ante potencias de la NFL, se creía que la campaña se había venido abajo. Entonces Miami le propinó la última derrota que han sufrido los Seattle Seahawks y regresó el momento positivo.

La siguiente semana, los New England Patriots llegaron a Sun Life Stadium con una racha de cuatro partidos anotando más de 37 puntos y se encontraron con unos Dolphins capaces de competirles y requirieron de un gran esfuerzo al final para poder salir ganadores tan sólo 23-16. Miami demostró en ese momento que todavía le falta mucho trabajo para estar entre los grandes en cuanto a talento y a juego colectivo, pero que en corazón es más grande que cualquiera.

El partido en San Francisco fue muy parecido, se luchó con todo, pero faltaron las jugadas grandes y los “playmakers” tanto en la ofensiva como en la defensiva. El resultado fue el esperado, una derrota, pero los 49ers no la tuvieron fácil hasta los minutos finales cuando aseguraron el encuentro.

Los Dolphins cerraron con dos triunfos convincentes en casa sobre rivales inferiores, los Jacksonville Jaguars y los Buffalo Bills, y dejaron su marca en 5-3 en el Sur de Florida, algo que se tiene que trabajar para mejorarlo en 2013 y hacer de Sun Life Stadium una derrota segura para cualquier rival.

Las lesiones provocaron que muchos jugadores vieran acción por vez primera ante los Patriots en el juego final de la temporada y el hecho de estar eliminados matemáticamente afectó en el estado de ánimo de los Dolphins. La blanqueada que nos propinó New England no representa nada lo que fue la campaña 2012, ni siquiera el mismo partido en el cual Miami desaprovechó varias oportunidades de anotar.

En resumen, los Dolphins compitieron con tres potencias de la liga como Houston, New England y San Francisco, y también tuvieron triunfos valiosos sobre cuadros de playoffs como Cincinnati y Seattle o que estuvieron cerca de calificar como St. Louis.

Pero se dieron cuatro derrotas que pegaron en lo más profundo de las esperanzas de Miami en 2012, una en casa ante los Jets y tres de visita ante Indianapolis (que requirió del mejor juego de la campaña por parte de su pasador novato Andrew Luck), Buffalo y Arizona.

En cuanto a resultados, este año no fue tan distinto del 2011, cuando se terminó 6-10 y hubo al menos cuatro partidos que se pudieron ganar, pero sí fue diferente en el staff de entrenadores y muchos jugadores en la ofensiva.

La marca de 7-9 nos deja ese sabor de boca de que pudo ser mejor, pero el hecho de que el desempeño en el terreno de juego fue superior a esa marca, deja un sentimiento de mucho optimismo para el futuro.

Hay que recordar, que esto tan sólo fue el comienzo de la era Joe Philbin que, en su primer año, puede definirse como una de mucho orden en el que se establecieron sistemas (ofensivo y defensivo) nuevos.

Ahora se nos hará larguísimo el periodo fuera de temporada porque ya queremos ver el nuevo talento que llegará en la agencia libre y en el Draft, y queremos ver a los Dolphins compitiendo a partir de septiembre.