On Now
Coming Up

Espanol

Print
RSS

Miami Ha Obtenido Receptores de Calidad Históricamente

Posted Mar 8, 2013

Paul Warfield ha sido el mejor, pero también figuran Irving Fryar y Brandon Marshall entre los mejores veteranos que han llegado a los Dolphins.


Obtener los servicios de un receptor abierto en la agencia libre o a través de un canje con algún otro equipo no es sencillo, pero los Miami Dolphins han tenido cierto éxito haciéndolo a lo largo de la historia.

¿Quién puede olvidar al legendario Paul Warfield? Considerado uno de los mejores receptores de todos los tiempos, muchos decían que había sido el mejor en la historia hasta antes de que apareciera un tal Jerry Rice.

Cuando Warfield llegó a los Dolphins, justo fue el impulso que le hacía falta a ese equipo para convertirse en una dinastía. Con la llegada de Warfield, después de un cambio con los Cleveland Browns, Miami llegó a tres Super Bowls consecutivos, ganó dos y uno de ellos fue la “Temporada Perfecta”.

Si bien, los Dolphins eran una potencia acarreando el balón con Larry Csonka, Jim Kiick y Mercury Morris, la mera presencia de Warfield en el campo era suficiente para que las defensivas rivales dedicaran dos jugadores para cubrirlo en cada situación.

Cuando veían que Bob Griese le entregaba una y otra vez el balón a Csonka, Kiick y Morris, entonces se aproximaban a la línea de golpeo los safeties y los linebackers y era el momento en que Warfield aparecía atrapando pases en trayectorias profundas.

Era la combinación letal para la mejor ofensiva durante los primeros años de la década de los 70. Warfield jugó de 1970 a 74 con los Dolphins y si bien sus números no espantarían a nadie en la actualidad, en esa época eran muy respetables.

De hecho, en 1971 se quedó al cuatro yardas de llegar a las 1,000, lo cual logró sólo en una ocasión en su carrera (1968 con Cleveland). Lo destacado de Warfield era el promedio por recepción que en sus primeros tres años con Miami estuvo por encima de las 20 yardas (1970 tuvo 25.1, 1971 se fue con 23.2 y 1972 con 20.9).

Además su mayor contribución era en los puntos. Durante sus cinco temporadas con Miami logró 33 recepciones de anotación en un total de 60 partidos en los que participó.

Irving Fryar llegó a los Dolphins en 1993 después de una larga carrera con los New England Patriots en la que sólo en una temporada rebasó las mil yardas y llegó a un Super Bowl, el XX. Estuvo en Miami sólo tres temporadas, pero tuvo un impacto grande haciendo mancuerna con Dan Marino.

Es difícil poder olvidar aquel juego impresionante de Marino a su regreso de la lesión del tendón de Aquiles en 1994 cuando lograron esa jugada de anotación de la victoria en cuarta oportunidad. Fryar logró 20 recepciones de touchdown en sus tres temporadas en Miami, fue nombrado All-Pro en 1994, fue al Pro Bowl en 1993 y 94 y tuvo campañas de 1,010, 1,270 y 910 yardas.

No cabe duda que tras el periodo de Mark Duper y Mark Clayton, Marino necesitaba un receptor de esa categoría y lo obtuvo con Fryar. Además el Head Coach Don Shula le llevó a Mark Ingram, uno de los receptores estelares de los New York Giants.

Ingram estuvo en 1993 y 1994 con Miami, sumó 88 recepciones y 12 touchdowns en esas dos campañas, incluyendo aquel encuentro del “Fake Spike” de Marino en el que tuvo cuatro de anotación en el triunfo de los Dolphins 28-24 sobre los Jets.

De un año para otro, Miami cambió de Duper y Clayton a Fryar y a Ingram, y después de que en 1992 los Dolphins se quedaron en el Juego de Campeonato de la Conferencia Americana y que en 1993 sufrieron la baja de Marino por la lesión del tendón de Aquiles, con esta combinación estuvieron en playoffs nuevamente en 1994 perdiendo en la ronda divisional ante los San Diego Chargers donde probablemente se quedó la última oportunidad real de Marino y de Shula de obtener el Trofeo Vince Lombardi juntos.

De igual forma, los Dolphins contaron con los servicios de Tony Martin en dos ocasiones, primero en 1990 cuando llegó como agente libre y permaneció hasta 1993 para irse a jugar con San Diego y con Atlanta, regresando en 1999 nuevamente como agente libre y donde tuviera un par de campañas aceptables, una de ellas durante el último año de Marino como profesional.

El caso de Martin es uno de los que nunca se pudieron desarrollar en su totalidad. No tuvo la consistencia adecuada, al menos no en Miami.

Y el último caso, para la campaña 2010, el Gerente General Jeff Ireland hizo una negociación con los Denver Broncos por el receptor Brandon Marshall, cediendo dos selecciones de segunda ronda.

Marshall tuvo dos brillantes temporadas con los Dolphins en una época en la que correr el balón con Ronnie Brown y con Ricky Williams de forma directa o en la formación “Wildcat” era prioridad.

En su primera campaña participó sólo en 14 partidos y sumó 1,014 yardas con tres de anotación y para 2011 mejoró todavía esos números a 1,214 yardas y seis touchdowns. Lamentablemente en ninguna de esas temporadas los Dolphins pudieron calificar a los playoffs y hubo mucha irregularidad en la posición de quarterback, con lesiones de Chad Henne y los últimos juegos de Chad Pennington como profesional.

¿Quién será el receptor veterano que llegue como agente libre que en esta ocasión pueda encontrar su segundo o tercer aire con los Dolphins? Probablemente Mike Wallace, quizá Greg Jennings, ¿pudiera ser alguien más?

Lo que es importante es que ya sea Wallace, Jennings o algún otro, este receptor tiene que encajar muy bien en el sistema ofensivo del coordinador Mike Sherman y del Head Coach Joe Philbin, en el que se trata de repartir el balón entre todos los receptores y no exclusivamente en surtirle balones a un solo receptor estelar.

También hay que ser pacientes y esperar que se desarrolle la química con Davone Bess y Brian Hartline, y por supuesto con el quarterback Ryan Tannehill.

De cualquier forma, como vemos históricamente, Miami ha podido obtener los servicios de grandes receptores abiertos que habían estado en otros equipos previamente, pero todavía los Dolphins siguen esperando el siguiente Paul Warfield.