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Recordando Los Super Bowls de los Dolphins

Posted Jan 30, 2013

Miami es una franquicia histórica y tiene el campeonato de la Temporada Perfecta.


Hablar de la historia de los Miami Dolphins es siempre placentero. Recordar es volver a vivir, y hacer una remembranza de los Super Bowls en los que participó esta franquicia nos hace vibrar de nuevo.

Con motivo de que estamos en la semana previa al Super Bowl XLVII, vale la pena darle una repasada a las apariciones de los Dolphins en el Super Domingo.

La llegada de Don Shula en 1970 cambió por completo a esta franquicia. En su segunda temporada y después de ganar el “Partido Más Largo en la Historia de la NFL” a Kansas City en los playoffs y luego blanquear 21-0 a los Baltimore Colts, Shula llevó a los Dolphins a su primer Super Bowl, la versión VI.

En esta misma ciudad de New Orleans, Louisiana, pero en el Tulane Stadium, unos jóvenes y debutantes Dolphins fueron dominados por los perdedores de la edición anterior, los Dallas Cowboys.

Justo al concluir ese partido se comenzó a gestar la campaña más impresionante que ha visto la National Football League, la “Temporada Perfecta” de 1972.

Shula y sus muchachos no perdieron en toda esa campaña y le pusieron la cereza en el pastel en el Super Bowl VII al vencer 14-7 a los Washington Redskins en el Los Angeles Memorial Coliseum. El profundo Jake Scott fue el Jugador Más Valioso del partido al terminar con dos intercepciones.

A pesar de haber logrado algo sin precedentes, Miami todavía tenía mucho espacio para mejorar y repitió la hazaña al año siguiente en el Super Bowl VIII dominando a los Minnesota Vikings 24-7 en el Rice University Stadium en Houston, Texas.

Larry Csonka fue el MVP de ese encuentro al implantar un récord de Super Bowl en ese momento con 145 yardas en 33 acarreos con dos touchdowns. El dominio terrestre fue tan abrumador en ese encuentro que Bob Griese sólo lanzó siete pases.

De esta forma se acabó una era, la más grande de los Dolphins. Un periodo que contó con el grupo de jugadores más grande de todos los tiempos.

Además de Csonka y Griese, había otras figuras como Paul Warfield, Larry Little, Bob Kuechenberg, Howard Twilley, Jim Mandich, Jim Kiick y Mercury Morris en la ofensiva. Del lado defensivo del balón, no había grandes nombres, al grado que la revista Sports Illustrated bautizó a este grupo como la “Defensiva Sin Nombre” (No Name Defense). Pero la realidad es que sí había figuras como Jake Scott, Manny Fernández, Bob Matheson, Nick Buoniconti, Glenn Foley, siendo dirigidos por Bill Arnsparger.

Luego vino un periodo de sequía de nueve años sin llegar al Super Bowl. Este periodo comenzó con el famoso partido en Oakland que se definió 28-26. Ese encuentro es conocido como “El Mar de Manos” (Sea of Hands) por la jugada milagrosa que concretó Ken Stabler con Clarence Davis entre varios defensivos de los Dolphins, dejando a Miami sin la posibilidad de convertirse en el primer equipo en ganar tres campeonatos consecutivos en la era del Super Bowl.

Fue la temporada 1982, con un calendario recortado por la huelga de jugadores, que Miami terminó con marca de 7-2 para calificar a los playoffs en segundo sitio de la Conferencia Americana. Derrotó a New England, San Diego y Jets para llegar al cuarto Super Bowl en su historia.

Una vez más este equipo estaba integrado por una gran defensiva, las “Abejas Asesinas” (The Killer Bee´s) porque hasta un total de nueve de sus integrantes tenían apellidos que iniciaban con la letra “B”.

Una vez más, los Dolphins se encontraban con los Redskins, en esta ocasión en el Rose Bowl de Pasadena, California ante una audiencia superior a los 100 mil espectadores.

Las jugadas grandes fue la constante del equipo con los jerseys aguamarina. Primero el pase de anotación de 74 yardas de David Woodley a Jimmy Cefalo y la devolución de patada de kickoff de Fulton Walker de 98 yardas.

Pero lamentablemente la jugada grande que no pudo completar el defensivo Kim Bokamper que desvió un pase del pasador de Washington, Joe Theisman, y estaba a punto de tomarlo en la línea de gol para anotar, pero Theisman se lo tiró de las manos. Después vino la escapada de John Riggins y Miami cargaría con su segunda súper-derrota por 27-17.

Al año siguiente, los Dolphins se encontraron con un hallazgo único y especial en el Draft de 1983, a pesar de elegir penúltimos, en aquel entonces era la posición 27. Don Shula reclutó al quarterback de la Universidad de Pittsburgh, Dan Marino.

En su segundo año, Marino reescribió el libro de récords y lideró a Miami hasta el Super Bowl XIX, donde sería el duelo ante Joe Montana y los San Francisco 49ers en el Estadio de la Universidad de Stanford en Palo Alto, California.

A pesar de un buen inicio de partido, los Dolphins se encontraron abajo en el marcador en el segundo cuarto y tuvieron que intentar venir de atrás infructuosamente el resto del partido. Miami perdió 38-16.

Miami tiene marca de 2-3 en Super Bowls y lamentablemente no ha regresado al “Juego Grande de la NFL” en los últimos en 28 años, aunque tuvo dos oportunidades más de estar presente para la edición XX en 1985 y la XXVII en 1992, perdiendo el Juego de Campeonato de la Conferencia Americana ante New England y Buffalo respectivamente.

Analizando la forma en que se está construyendo el equipo actual y compararlo al mismo tiempo con los equipos que están en el Super Bowl, San Francisco y Baltimore, y sin tener actitudes triunfalistas, se puede pensar fácilmente que los Dolphins van en el camino correcto ya que hay muchas semejanzas: defensiva sólida y buen ataque terrestre. Sólo faltan algunos detalles en el juego aéreo y el poder tener la capacidad de hacer jugadas grandes, lo cual hay que ser pacientes y darle tiempo a encontrar su ritmo.

Pero mientras tanto, recordamos con mucho gusto las cinco apariciones de los Dolphins en Super Bowl.