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Tres conclusiones | John Congemi analiza Dolphins vs. Ravens

1) Las jugadas explosivas desmantelaron a los Dolphins

Previo al partido del domingo contra Baltimore, la principal preocupación era la habilidad de Lamar Jackson de escapar del bolsillo de protección y lastimar con su habilidad para correr. Pero al final de cuentas Lamar corrió poco, y se enfocó en vencer a la defensa de los Dolphins con su brazo derecho. Jackson condujo a la ofensiva de los Ravens a 59 puntos, lanzando un récord personal de cinco touchdowns y 324 yardas por aire. Conectó en pases de touchdown de 47, 83 y 33 yardas, y en ningún momento del día fue presionado u hostigado. Cuando no apuntaba al novato Marquise Brown, que terminó la jornada con 147 yardas, fustigaba a los Dolphins usando sus alas cerradas. El grupo de Mark Andrews, Hayden Hurst y Nick Boyle acumuló 14 recepciones para 169 yardas y un touchdown. La combinación de una débil presión al quarterback, y la incapacidad de la secundaria de Miami para ganar en cobertura hombre a hombre ocasionó múltiples jugadas explosivas en la retaguardia.

2) Magro desempeño de la línea ofensiva

La línea ofensiva de Miami era una preocupación de cara a la temporada regular, y continúa siendo un problema luego del estreno de la temporada. Hubo muy poco espacio entre los tackles para los corredores Kenyan Drake o Kalen Ballage. La ofensiva nunca se impuso en la línea de golpeo, y tampoco pudo proteger efectivamente el bolsillo para el quarterback Ryan Fitzpatrick. El veterano pasador tuvo que usar su movilidad para escapar la presión constante que ejercían los 7 del frente defensivo (front seven). Fue mérito de Fitzpatrick poder escapar y completar pases en el juego por aire. En el lado defensivo, Miami nunca llegó a perturbar el ritmo del ataque aéreo de los Ravens. A menudo Jackson se paraba solitario en el bolsillo de protección por cuatro o cinco segundos para inspeccionar el campo. Esto mantenía a la secundaria de Miami en cobertura, lo que a veces permitía que los receptores de Baltimore improvisaran rutas y encontraran espacio en la secundaria.

3) Equipos para nada especiales

Si los Dolphins van a ser competitivos esta temporada, deben ganar consistentemente en los equipos especiales. El domingo se cometieron dos graves errores que exacerbaron la ya abultada victoria de los Baltimore Ravens. El primer error ocurrió al principio del segundo cuarto, cuando el marcador ya mostraba 28-3 para los Ravens. El regresador de despejes Jakeem Grant no controló una oportunidad de devolución de despeje, que fue recuperada por el esquinero de los Ravens Justin Bethel. La acción dio vuelta el campo de juego para el quarterback Lamar Jackson, y los Baltimore Ravens solo necesitaron 3 jugadas desde la yarda 10 para anotar 6 y extender la diferencia. También en el segundo cuarto los Ravens usaron un despeje falso que fue ejecutado a la perfección. Anthony Levin corrió por 60 yardas desde la derecha de la formación, y los Dolphins no lo derribaron sino hasta alcanzar la yarda 10. El engaño tomó al grupo de los equipos especiales de Miami por sorpresa, y esa jugada directamente derivó en puntos cuando el corredor Mark Ingram anotó desde las 3 yardas.

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